Por Isidora Romero

Durante el siglo XIX, el pintor Édouard Manet dio paso al arte moderno, me refiero a un momento en la práctica de la pintura académica tradicional donde formuló una obra que poseía un quiebre cromático y una perspectiva bidimensional, como es evidente en Olympia (1863), donde se percibe un contraste marcado entre blancos y negros, además de una figura protagonista que pareciera recortada del cuadro al no existir espacialidad y profundidad. Esta necesidad por presentar un nuevo punto de vista en la creación artística que defiriera de la tradición de la pintura francesa, proviene del acto de compartir una preocupación epocal, hacer ver su propia perspectiva sobre lo pictórico, proponiendo la autonomía del pintor moderno ante las reglas de la academia, construyendo así un debate sobre estos nuevos códigos de representación. A lo largo de la historia del arte, estos cambios de metodología han dialogado con las preocupaciones del contexto de creación, exponiendo diferentes perspectivas de cómo hacer arte, siempre con una consciencia sobre la genealogía de las prácticas de representación, entrando de este modo en un proceso de retroalimentación con ellas. Esta tarea, como la de Manet, de ser consciente de la cuestión de nuevas perspectivas, y las trayectorias que generan nuevas miradas en una realidad común al momento de la producción de conocimiento, teniendo en cuenta la relevancia del entorno, atraviesa diferentes prácticas de estudio, algo que ha sido analizado desde diversos puntos de vista, y que, aun así, ha sido un debate que ha perdurado durante la historia.

El filósofo Emmanuel Alloa, en Repartos de la perspectiva nos presenta una obra que logra abarcar estas complejidades sobre el debate de la perspectiva, un recorrido por esta desde el tema de la mirada en muchas prácticas, desde el arte, la filosofía, epistemología, hasta la teología o la antropología. Propone un cuestionamiento hacia el pensamiento sobre la perspectiva en la contemporaneidad, exponiendo su operación principal, que sería aquel medio para “ver a través”, para realizar la tarea de descubrir aquello que se comparte en un contexto, en una realidad determinada. El autor plantea el debate del perspectivismo ya que en nuestro tiempo ha ganado una mala reputación, esto porque se ha pensado que el asunto de la perspectiva ha sido la causa de otorgarle relevancia a una época de la posverdad, y más que adentrarse en una operación de un mundo compartido, esta propondría una división. Ante estos prejuicios, es del interés de Alloa redescubrir una idea de perspectivismo alejada del relativismo, proponiendo una concepción de la perspectiva que sea capaz de ser un medio constructor de sentidos, orientaciones y de presentar las linealidades y trayectorias repartidas a través de lo común.  

 

Repartos de la perspectiva. Emmanuel Alloa. Palinodia

 

El capítulo inicial del libro expone los repartos de la perspectiva, definiendo características para abordar las discusiones del texto, demostrando al mismo tiempo los problemas del perspectivismo, presentando líneas como la perspectiva relacionada a lo individualista claustral, donde el sujeto se encuentra encerrado por su visión parcial. A través delrecorrido de los repartos, el autor es capaz de presentar una morfología de la perspectiva para así entender que esta es un medio y no una representación, da luz a algo, o sea expone objetos, mas no los crea; este análisis expone rasgos y particularidades para clarificar cómo opera la perspectiva. Asimismo, el capítulo instala la idea inicial de que los tratamientos de la perspectiva varían según su contexto, ya sea como en el espacio y tiempo donde se dé este análisis. Esta sección es un inicio ideal para adentrarse a la discusión principal que nos trae el libro, el cual construye un recorrido teórico de la perspectiva y sus múltiples lineamientos para levantar una base que encamine a un estudio sin prejuicios sobre el perspectivismo, y también, da paso al análisis sobre diferentes miradas que se han propuesto, iniciando así un recorrido hacia las variantes que se han impuesto a través de la historia del conocimiento.

El autor propone diferentes momentos del discurso de la perspectiva a lo largo de la historia a través de una arqueología, exponiendo la variedad de casos que se instalan sobre las meditaciones de esta, entregando una profundidad a la investigación de la perspectiva y sus reflexiones. Estudiar desde las discusiones de Platón a Panofsky, provoca en la lectura una construcción archivística sobre la perspectiva, creando una genealogía capaz de montar el debate que finaliza sobre cuáles serían las preocupaciones de las propuestas contemporáneas, demostrando la importancia de preguntarse cómo operar y pensar el perspectivismo en nuestro mundo actual. Estos capítulos examinan el cuidado y la ardua investigación del autor, desenterrando los tratamientos, formas y modalidades que adopta la percepción, así también, presentando cómo la perspectiva es siempre plural y nunca una; no es posible que un punto de vista abarque la totalidad de una realidad, pero esto no significa que el sujeto no pueda aprender de otras perspectivas, cambiando de lugar y entrando en construcción/desconstrucción con otras miradas.  

¿Por qué volver hoy en día a esta larga historia de la perspectiva? Esto se pregunta Emmanuel Alloa tras realizar este recorrido por los repartos de la perspectiva. El autor denota su preocupación por el estado de nuestro mundo repleto de “verdades alternativas”, enclaustrado en la posverdad, donde el relativismo pareciera ser el motor de muchas falencias y agresiones hacia la existencia de lo común. Es necesario invitar a compartir el pluralismo de la mirada para entrar en una retroalimentación sobre lo que se experimenta. Hacer notar la diversidad de los puntos de vista y crear una discusión sobre las diferencias y semejanzas, sobre los distintos repartos que se propongan, adentrarse en el conflicto de una manera crítica de aprendizaje y cuestionamiento. La perspectiva es algo que debe ser compartido para generar un circuito de debate, capaz de alimentar las diferentes trayectorias de una misma realidad. Existe una urgencia por entablar un cuestionamiento sobre nuestra existencia en lo contemporáneo, no encerrarse en una sola manera de ver la vida, y para eso, es necesario ser consciente de las diferentes perspectivas que expone el curso de la historia. En palabras del autor: “más allá de la capacidad de tomar posición, está, quizá la más fundamental, de saber desprenderse de la propia”.

 

Emmanuel Alloa